Luego de esperar 86 años para ganar una serie mundial, los Medias Rojos de Boston van por su tercer título en cinco temporadas.

Ahora resta por verse si los Medias Rojas de Boston tienen la pasta para el primer equipo que revalida el título desde 2000.

La paridad que impera en las Grandes Ligas y los antecedentes históricos son las dos grandes vallas que se interponen en el camino de los Medias Rojas.

Luego que los Yanquis de Nueva York se embolsaron su tercera corona seguida en 2000, y cuarta en cinco años, ninguno de los siguientes siete campeones han podido repetir.

Nueva York, el acérrimo rival de los Medias Rojas en el Este de la Liga Americana, también es el único equipo que en todo este tiempo ha podido regresar a la Serie Mundial al año siguiente de disputarla. Incluso los dos últimos campeones (los Medias Blancas de Chicago y Cardenales de San Luis) ni siquiera lograron clasificarse a la postemporada después de ganar el título.

Boston confía romper con el patrón y un factor a su favor es que, a diferencia del 2005, la campaña en la que salió a defender su cetro y fueron eliminados por Chicago en la primera vuelta de los playoffs, ha logrado retener el mismo equipo.

Veintitrés de los 25 jugadores que conformaron el conjunto que barrió a Colorado en el último Clásico de Otoño han vuelto para este año.

"Se puede lograr, pero obviamente se necesita que ciertas cosas nos favorezcan. No hay una receta mágica", dijo el tercera base puertorriqueño Mike Lowell, el Jugador Más Valioso de la pasada Serie Mundial.

Cuando Lowell habla de aspectos que deben salir bien, la mejor traducción es tener suerte con las lesiones.

Pero esta campaña ni siquiera comenzó y recibieron la mala noticia de que su abridor derecho Curt Schilling no podrá lanzar hasta después del Juego de Estrellas debido a una grave dolencia en el hombro.

Es aquí donde Boston podrá sacar provecho de la póliza de seguro que significa tener un sistema de ligas menores que no se cansa de producir nuevo talento. Dos de ellos, Clay Buchholz y Jon Lester, se perfilan como claves en la rotación de abridores.

Buchholz tiró un juego sin hits en apenas su segunda apertura en las mayores, mientras que Lester se anotó la victoria en el último partido de la Serie Mundial.

Nada mal para un par de serpentinos que no llegan a los 24 años.

Buchholz se bautizó con cuatro apariciones y ni siquiera lo pusieron en el roster para la Serie mundial, ya que el club fue muy cuidadoso en cuanto a los innings que debe trabajar. Lo hizo sensacional con récord de 3-1 y 1.59 de efectividad, además del juego sin hits contra Baltimore, el 1 de septiembre.

Lester lanzó en 12 juegos con Boston y redondeó foja de 4-0 y 4.57 de efectividad.

Josh Beckett (20-7, 3.27) y el japonés Daisuke Matsuzaka (15-12, 4.40 como novato en las Grandes Ligas) copan las dos primeras plazas, y el derecho Tim Wakefield (17-12, 4.76) sería el tercero en el caso que se recupere a tiempo de una inflamación en el hombro derecho.

Líder de victorias, Beckett ha generado alarma por una dolencia en la espalda que no le ha permitido lanzar en la pretemporada y todo indica que se perderá el viaje a Japón, donde los Medias Rojas inaugurarán la campaña regular enfrentando a Oakland el 25 y 26 de marzo.

Boston también adquirió al derecho dominicano Bartolo Colón, un ex Cy Young, por cualquier contingencia.

Con Jonathan Papelbon (37 rescates y 1.85 de efectividad) consolidado como uno de los mejores cerradores del momento, Boston cuenta con un bullpen que da muchas garantías.

El zurdo japonés Hideki Okajima (3-2, 2.2) y el derecho Mike Timlin (2-1, 3.42) serán los preparadores de Papelbon.

Cualquier equipo con los dominicanos Manny Ramírez y David Ortiz como sus principales artilleros puede respirar tranquilo en cuanto a producción de carreras, aunque ambos vienen de campañas por debajo de su nivel usual.

Ramírez redondeó unas de sus peores zafras con el madero, con promedio de .296, 20 jonrones y 88 remolcadas. Con 35 años encima, hay quienes dudan si el jardinero izquierdo podrá seguir con la costumbre de conectar al menos 40 vuelacercas.

Ortiz se sometió en noviembre a una operación para sanar una molestia en la rodilla derecha que lo tuvo a maltraer durante casi toda la campaña. Pese al dolor, el bateador designado no perdió al paso con .332 de promedio. Sus números de jonrones (35) y remolcadas (117) fueron sus más bajos en cuatro años.

Más que el dinero, a Lowell le interesaba asegurarse un contrato más prolongado, y Boston le premió con uno de tres años y 37,5 millones de dólares.

La suya fue la mejor de sus nueve campañas en las mayores. Beneficiado por estar detrás de Ortiz y Ramírez en el orden ofensivo, Lowell alcanzó hitos personales en cuanto a promedio de bateo (.324) e impulsadas (120).

El resto de la alineación es la misma empleada en los juegos de la Serie Mundial disputados en el Fenway Park, incluyendo al inicialista Kevin Youkilis (.288) y al receptor Jason Varitek (.255, 17, 68).

Tras un primer año de altibajos en Boston, el jardinero derecho J.D. Drew (.270, 11, 64) y el torpedero dominicano Julio Lugo (.237, 8, 73) podrían sentirse más cómodos y así repuntar sus números.

Al tope están el jardinero central Jacoby Ellsbury y el segunda base Dustin Pedroia, considerados como dos pilares fijos en el futuro del equipo.

Después de un inicio incierto, Pedroia respondió a la confianza del piloto Terry Francona al batear para .317 y una destacada actuación en la postemporada. Ellsbury fue titular en la Serie Mundial y amasó .353 como promedio cuando lo subieron a las mayores en septiembre.