Nuevas caras en el diamante de los Padres, que ha sufrido una remodelación radical respecto de cómo estaban las cosas en el 2010. Se marcharon Adrian Gonzalez, David Eckstein y Jerry Hairston Jr, llegando al equipo peloteros que no solo han forjado el destino de los Padres en el 2011, sino que forjarán el destino de los Padres años venideros.

Lo más significativo se vivió en la primera base, en donde los Padres hemos tenido que pasar una de las más importantes páginas de nuestra más reciente historia, con la marcha de Gonzo a Boston. Se marchaba el líder de la ofensiva de San Diego en los últimos tiempos y el resultado era una incógnita.

Para tratar de suplir ese hueco llegaban al equipo dos peloteros que no terminaron de cuajar en absoluto en San Diego. Hawpe llegaba con la misma vitola que otros peloteros del diamante que se incorporaron a los Padres en el 2011, o sea, un pelotero en el que se buscaba de él, que tuviera un repunte en su carrera, pero que las lesiones le privaron de poder obtener mejores resultados de los que ofreció finalmente en el Sur de California. Tan solo pudo disputar 62 juegos, con 195 turnos al bate y bateando para .231, con apenas un .301 de porcentaje en bate, 4 HRs, 19 carreras impulsadas y otras 19 anotadas. Un bagaje ofensivo insatisfactorio que no le traerá de vuelta a San Diego para el 2012. Pero si en el caso de Hawpe no se obtuvo el resultado ofensivo que se esperaba, peor fueron las cosas cuando vemos las estadísticas que obtuvo Jorge Cantu que estaba llamado a ser el suplente de Hawpe y el DH de los Padres. Tan solo pudo batear para un .194, con .232 de porcentaje en base, en 57 juegos disputados y solo 144 turnos de bateo, antes de que los Padres decidiesen cortarle del equipo. Pero finalmente la primera base encontró su futuro en los nombres de Rizzo y Guzman que habrán de pelear en el futuro por la titularidad en ese puesto, con el permiso de Blanks (siempre y cuando este último no se termine haciendo un hueco en el jardín). Tanto Rizzo como Guzman no llegaron a disputar más de cien juegos en el año, ya que buena parte de la temporada se la pasaron en Ligas Menores, pero su llegada causó impacto.

En el caso de Rizzo, cabe decir que su llegada causó el impacto propio de ser una de las joyas del canje de Gonzo a Boston. Es un apuesta de futuro y hay que tener la paciencia necesaria para que sus números mejoren, ya que tras arrasar en el filial de Tucson, sus números en la ofensiva de los Padres en la Gran Carpa, se limitaron a un porcentaje de bateo de .141, con un porcentaje en base de .281, 1 HR, nueve carreras anotadas y 9 anotadas, todo ello en 49 juegos disputados y 128 turnos de bateo. De los primera base que participaron en la temporada y teniendo en cuenta los juegos disputados, fue en que mejor balance defensivo demostró, con tan solo dos fallos, mientras que Guzman "atesoró" cuatro pero con ocho juegos más en la primera base. Blanks con solo 13 juegos en esta posición no cometió ningún error.

Quien si causó un gran impacto fue Guzman que tras 76 juegos y 247 turnos de bateo, lograba unos números que provocan impaciencia por ver si se trasladasen a una temporada completa. Sus números... un porcentaje de bateo de .312 y .369 de porcentaje en base, con 77 hits, 44 carreras impulsadas y 33 anotadas. Además Jesus Guzman ha hecho historia en los Padres y en el PETCO Park en esta temporada, al terminar con un porcentaje de bateo en casa de .346 (37 de 107). Marca que es la más alta de un jugador de los Padres en el PETCO Park, en sus ocho temporadas de historia (con un mínimo de 100 turnos de bateo por campaña). Una marca que supera el anterior mejor registro de .315 cosechada por Josh Bard en el 2006. Anteriormente a esta temporada, solo cinco jugadores habían logrado superar en nuestra casa, la marca de .300 (para una temporada completa y al menos 100 turnos de bateo). Además de Josh Bard, el catcher Yorvit Torrealba (.312, 2010), el outfielder Dave Roberts (.306, 2006), el segunda base Mark Loretta (.305, 2005) y el catcher Ramon Hernandez (.302, 2005), eran los miembros de tan selecto club, al que se han unido este año, tanto Guzman como Nick Hundley, que ha bateado para un porcentaje de .307 (42 de 137), logrando el cuarto mejor registro de la historia del PETCO Park.

En cuanto a la segunda base, tras la marcha de David Eckstein, Orlando Hudson llegaba a San Diego con el objetivo de darle consistencia a esta posición, brindándole a la segunda base un pelotero sano que tuviera garantizado un gran número de partidos a sus espaldas, al tiempo que se esperaba un repunte en su actividad ofensiva respecto de años anteriores, lo mismo que se esperaba de Hawpe y Bartlett. Finalmente Hudson ha cosechado en el 2011, 19 robos de base, 98 hits, 7 HRs, 54 carreras anotadas, 43 carreras impulsadas, 15 dobles, 3 triples y en 49 ocasiones ha sido recibido boleto para primera, siendo su porcentaje de bateo de .246 y su porcentaje en base llegó a .329, además de tener en defensa cuatro errores a lo largo de los 114 juegos disputados en la segunda base. Ha optado por tercera vez al premio Roberto Clemente, después de haber sido nominado en el 2007, cuando militaba en los D-Backs y en el 2009, cuando lo hacía con los Dodgers.

Jason Bartlett si logró de una manera más plena, el objetivo de ser el campo corto sano que se pretendía con su contratación. Terminó disputando 139 juegos y acumulando 554 turnos de bateo, con 61 carreras anotadas y 40 impulsadas, un porcentaje de bateo de .245 y .308 de porcentaje en base, además de tener en defensa 18 errores que le bajaron su porcentaje de fildeo a .971. En cuanto a la tercera base, hay que destacar el progreso a nivel ofensivo que ha experimentado Chase Headley. Llegados al ecuador de la temporada (los primeros 81 juegos del 2011), Headley lograba tener un excelente promedio de .303, lo que suponía un enorme incremento para nuestro tercera base, que tenía un porcentaje de bateo de .211 el pasado 29 de Abril. La confianza que obtuvo le llevó a terminar la temporada con un porcentaje de bateo de .289 y en base de .374, en 113 juegos disputados y 381 turnos de bateo, con 44 carreras impulsadas y 43 anotadas. Una lesión en el tramo final de la temporada, le impidió poder engordar sus estadísticas y abrió la puerta a otros peloteros que bien podrían cubrir su baje en el futuro, si su salario se volviese insostenible para la economía de los Padres. En defensa tuvo 11 errores que le situaron con un fildeo de .960.

Alberto Gonzalez, terminó disputando 102 juegos, siendo del resto de peloteros del diamante, el que más tiempo tuvo para demostrar su valía, acumulando 247 turnos de bateo, con un porcentaje de bateo de .215 y en base de .256, con 18 carreras anotadas y 32 impulsadas y con tan solo cuatro errores en defensa jugando en distintas posiciones en el diamante, siendo su versatilidad una virtud muy bien aprovechada por Bud Black. Pero también tuvieron su oportunidad de participar en el dimanante de los Padres, Forsythe (62 juegos, .213 de bateo), Padrino (24 juegos, .182 de bateo), Darnell (18 juegos, .222 de bateo) y Everth Cabrera (que tras estar a punto de lograr entrar en el roster, a comienzos de temporada, terminó disputando tan solo dos juegos con .125 de bateo).

En definitiva, las conclusiones que más saltan a la vista, es que en principio no habrá tantas caras nuevas en el diamante del 2012, como si hubo en el 2011 respecto del año anterior (a pesar de que existen rumores, acerca de un canje de algún pelotero del centro del diamante, para reforzar el equipo). Destacar también que faltó poder ofensivo en el diamante de los Padres, como también se hizo notar esa falta en el jardín, que analizaremos la semana que viene.

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