Stan Musial y Earl Weaver eran diferentes en muchas cosas, pero bien parecidos en otras. Lo que definitivamente tuvieron en común era que era verdaderos iconos, no sólo para sus franquicias sino para todo el béisbol.

Los dos exaltados al Salón de la Fama fallecieron el sábado, lo que representó una dosis doble de tristeza para el deporte.

El sábado fue la primera vez en la historia en que dos integrantes del Salón murieron el mismo día.

Musial y Weaver fueron dos de los luminarios más destacados de sus respectivas áreas-el primero en el bateo y el segundo como manager. Musial tuvo 22 temporadas estelares con el madero y exhibiendo una gran sonrisa, mientras que Weaver tenía una personalidad fogosa y una mentalidad científica que lo colocaba por encima del montón.

En un sentido, fueron polos opuestos: Musial jugó 3,026 partidos sin ser expulsado de un juego, mientras que Weaver encabeza la lista de expulsiones de todos los tiempos para un dirigente de la Liga Americana con 97.

Sin embargo, ambos eran verdaderos genios en lo que hacían, aun si su intensidad se manifestaba de maneras bien diferentes.

El sábado empezó con la noticia de la muerte a los 82 años de Weaver, quien colapsó durante un crucero organizado por los Orioles y nunca recuperó la conciencia.

Luego, poco antes de las 8:00 p.m. ET, los Cardenales anunciaron que había fallecido Musial a sus 92 años de edad en su casa en las afueras de San Luis.

"Hemos perdido al más querido miembro de la familia de los Cardenales", dijo el dueño principal del equipo de San Luis, Williams DeWitt Jr.

Pero fue una pérdida que sintió por todo el béisbol. Aparte de ser uno de los mejores bateadores en la historia de Grandes Ligas, Musial era uno de los mejores embajadores del juego. Siempre aparecía en el Busch Stadium con un saco rojo, además de tocar con su harmónica "Take Me Out to the Ball Game" en Cooperstown.

"Stan siempre será recordado como uno de los pilares de nuestro juego, con sus tanto éxitos en el diamante, la pasión con la que jugó y su amena personalidad", dijo Jeff Idelson, presidente del Salón de la Fama.

Entonces, el béisbol les dijo adiós no sólo a dos iconos, sino que recibieron el reconocimiento merecido por sus grandes logros durante sus vidas, hasta el último día.