Yasmani Grandal. (Lenny Ignelzi/AP)

SAN DIEGO - El público del PETCO Park estaba emocionado y la pirotécnica acababa de lucirse con un jonrón de 400 pies de distancia de Chase Headley el miércoles en el primer inning del juego entre los Padres y los Marineros.

Debido a eso, parecía que poca gente se dio cuenta cuando el anunciador del estadio presentó al siguiente bateador, con todo y que ese jugador había estado en boca de todos esta semana.

Yasmani Grandal estaba de cuarto bate en su primer juego en casa después de cumplir una suspensión de 50 juegos por salir positivo en una prueba anti-dopaje. El cubano se fue de 4-1 y anotó una carrera el martes en su primer partido de regreso con el equipo grande, pero ésta era la primera vez que jugaba ante su público local después de la suspensión. El miércoles Grandal se fue de 3-0 con una base por bolas recibida.

Antes de dicho partido, Grandal dijo que no sabía qué esperar de los fanáticos de San Diego y que estaba enfocado a ayudar al equipo.

"Los Padres son primeros y luego (los fanáticos)", dijo Grandal, quien no estuvo en el lineup titular de San Diego el jueves. "Sí les pido disculpas (a los fans)."

En sentido general, las cosas parecieron normales para Grandal en el regreso del cubano a su estadio local. En el clubhouse, estuvo sacando su nuevo equipo protector de cátcher y riéndose con su compañero de equipo, Jedd Gyorko.

El manager de los Padres, Bud Black, elogió a Grandal por su juego-tanto en la caja de bateo como detrás del plato-y también por la forma en que ha manejo esta delicada situación.

La falta de una reacción fuerte de parte del público del PETCO pareció complacer a Grandal, quien ve la posibilidad de volver a la normalidad ahora.

"Como grupo, hemos dejado eso en el pasado", dijo Black.