NUEVA YORK -- Las cámaras están siempre detrás de Miguel Sanó. Del pelotón de prospectos de las ligas menores que se citó el domingo para el juego de promesas, el tercera base dominicano que milita en la organización de los Mellizos de Minnesota era tal vez el que menos necesitaba de una tarjeta de presentación.

Lo es por sus virtudes al ser señalado como un prodigioso bateador de poder, notable para sus 20 años.

También por ser protagonista de un documental que detalló la odisea de su firma cuando era un adolescente.

En el juego de promesas, se fue de 2-0 con un boleto. Pero encandiló en la práctica de bateo, sacando cinco veces la pelota del Citi Field.

Cada paso que dio fue grabado como parte de un futuro documental que ha seguido cada uno de sus pasos de su trayecto a las mayores, algo que posiblemente se concrete el año próximo.

"Las cámaras no me molestan", dijo Sanó cuando le preguntaron sobre si le incomoda estar tanto en la mira. "Ellos pueden hacer lo que ellos quieran. Uno come de lo que se hace en el terreno en el juego y para relucir tienen que haber cámaras".

Sanó se distingue por su natural carisma, encantado de saludar a propios extraños, posar para fotos y sonreír en todo momento.

"Yo respeto el juego del béisbol, a mis compañeros", afirmó.

Hace un año, el documental "Pelotero" fue estrenado en Estados Unidos y el mismo no fue del agrado de las autoridades de las Grandes Ligas al difundir las prácticas de corrupción -- como falsificar identidades -- con el fin de conseguir los bonos de firma más jugosos posibles con muchachos de corta edad.

La propia firma de Sanó estuvo envuelta en un manto de duda, al extremo que Grandes Ligas le obligó a someterse a una exhaustiva investigación para determinar su identidad y edad, incluyendo pruebas de tejido óseo.

Un par de meses después de la fecha prevista del 2 de julio, Sanó firmó por 3,15 millones con los Mellizos, el bono más cuantioso dado por ese club a un jugador fuera de Estados Unidos.

Dinero bien invertido, puesto que en estos momentos los Mellizos tienen a los dos prospectos más cotizados: Sanó y el jardinero central Byron Buxton.

En cada categoría que ha estado, Sanó se entreveró entre los mejores y logró subir de la Clase A avanzada a la Doble A en apenas su segunda temporada completa como profesional.

Los scouts se quedan maravillados con el poder de Sanó, el swing compacto, el movimiento de las caderas al dar contacto. Aunque batea para apenas .205 en sus primeros 28 juegos en Doble A, ya registra seis jonrones.

Sanó se había puesto como meta subir a las mayores esta misma temporada, pero eso se ve difícil ahora mismo. Pero no se arredra.

"Hay que estar positivo todo el tiempo. El día que me den la oportunidad no lo voy a perder", dijo.

Y está pendiente a escuchar el consejo de peloteros establecidos, como es el caso de su compatriota Robinson Canó.

Sanó dice que el segunda base de los Yankees es casi como un hermano mayor: "Hablo mucho con él, todo el tiempo. Me dice de todas las cosas que se deben hacer dentro y fuera del terreno, lo que al `gringo' le gusta".