BOSTON -- Hace dos años, John Lackey venía de una temporada con efectividad de 6.41 y no sólo le esperaba una cirugía Tommy John que lo mantendría fuera de acción durante todo el 2012, sino también que sería señalado como uno de los partícipes del supuesto consumo de cerveza y pollo frito en el clubhouse de los Medias Rojas durante partidos en que no lanzaba.

El miércoles en el Juego 6 de la Serie Mundial contra los Cardenales, Lackey completó su giro de 180 grados ante la fanaticada de Boston al permitir una sola vuelta en 6.1 innings contra San Luis y adjudicarse la victoria decisiva del Clásico de Otoño. Con la ayuda del derecho, los Patirrojos ganaron su tercer título desde el 2004 y produjeron la primera celebración de una corona del equipo en el mismo Fenway Park desde 1918.

"Vamos a divertirnos esta noche", dijo Lackey después del triunfo, con el que Boston les ganó la serie a los Cardenales cuatro victorias por dos. "Fue un gran ambiente aquí. Los muchachos en el equipo son grandiosos".

El que se vio grande en el montículo fue Lackey, no sólo el miércoles sino en sus dos salidas vs. San Luis. En un total de 14.0 entradas de labor, el veterano de 35 años concedió cuatro vueltas y ponchó a 15 bateadores.

De paso, el miércoles Lackey se convirtió en el primer lanzador en la historia en ganar juegos decisivos de una Serie Mundial con dos equipos diferentes como abridor. Como novato en el 2002, inició el Juego 7 por los Angelinos contra los Gigantes y se adjudicó la victoria.

"El repunte de él es igual al repunte de esta organización", dijo el manager de los Medias Rojas, John Farrell, quien en su primera temporada como piloto del club llevó a sus pupilos de ser un equipo sotanero en el 2012 a conquistar el máximo título de Grandes Ligas. "Tuvo un año sumamente bueno por nosotros, muy consistente."

Con su campaña para el olvido en el 2011, las lesiones y las otras controversias, Lackey no parecía estar justificando el contrato de cinco años y US$82.5 millones que firmó con Boston en el invierno del 2009-10. Pero este año fue completamente diferente. Además de recuperarse bien de la lesión en el codo de lanzar, el veterano perdió peso en la temporada muerta y llegó a los entrenamientos totalmente renovado.

El resultado fue su mejor campaña vistiendo el uniforme de los Patirrjos.

"La forma en que reacondicionó su cuerpo está relacionada directamente con lo bien que lanzó", afirmó Farrell. "Se volvió más atlético y se acostumbró más a repetir su movimiento al momento de tirar. Eso se puso a manifiesto con su reducido número de bases por bolas".

Después de registrar efectividad de 3.52 en la campaña regular del 2013 -- su mejor desde el 2007 -- Lackey continuó su buen paso en la postemporada. En cinco partidos (cuatro aperturas) de octubre, el diestro tuvo récord de 3-1 y efectividad de 2.77. En 26.0 innings, ponchó a 25 bateadores y dio apenas ocho bases por bolas.

"Creo que la gente ha visto el cambio en él", dijo Farrell. "Cuando ves la ovación que recibió al salir del montículo, es apropiado".

Por supuesto, el miércoles Lackey se ganó un sitial privilegiado por siempre en la región de Nueva Inglaterra al ser el pitcher ganador de un juego que selló una Serie Mundial en Boston a favor de los locales por primera vez en 95 años.

"Estoy bien orgulloso de ser parte de esto", dijo Lackey. "Es bastante grande".