Don Mattingly y Ned Colletti. (Mark J. Terrill/AP)

LOS ANGELES -- Los Dodgers ya están descartados como candidatos para ir tras el dominicano Robinson Canó, pero su poder económico sigue intacto y no escatimarán a la hora de ir tras un reconocido agente libre.

Los azules están seriamente interesados en firmar al derecho japonés Masahiro Tanaka, especialmente si no logran traer de regreso al abridor Ricky Nolasco a un contrato relativo para un cuarto abridor. Por supuesto, el club angelino ya carga con varios peloteros cuyos contratos sobrepasan los $100 millones, tienen una negociación de grandes proporciones con Clayton Kershaw y están comprometidos a desarrollarse desde dentro de su organización. También están comprometidos a romper con la sequía de un cuarto de siglo sin llegar a la Serie Mundial, y lograr ambas cosas no es una perita en dulce.

Firmar a un lanzador abridor, como de costumbre, es prioridad para el gerente general Ned Colletti, junto a un par de relevistas y un par de infielders, incluso después de haber firmado al infielder cubano Alexander Guerrero.

No importa cuál sería el rol de Nolasco con cualquier otro equipo, el derecho no puede aspirar más allá de ser el cuarto abridor de los Dodgers después de Kershaw, Zack Greinke y el surcoreano Hyun-Jin Ryu. Los Dodgers tienen a Josh Beckett y Chad Billingsley recuperándose de operaciones, además de los prospectos Zach Lee y Ross Stripling pujando por una oportunidad desde ligas menores.

Si Nolasco no acepta un descuento de la casa y la oferta presentada por Tanaka se va por la borda, los Dodgers pudieran considerar el regreso del veterano Hiroki Kuroda. El problema con Kuroda es que probablemente le costará a los Dodgers una selección de la primera ronda del draft.

Potencialmente se desharían de $30 millones en salario, dependiendo del aumento que Kershaw obtenga. Eso incluye el último pago diferido que se le debe al dominicano Manny Ramírez, aunque todavía le queda un año más al contrato de Andruw Jones.

También se dice que los Dodgers pujarían por el regreso del preparador de mesa Brian Wilson y el zurdo J.P. Howell. El club está escaso de relevo zurdo después de que Paco Rodríguez se cayó en septiembre y Scott Elbert estará fuera de acción hasta después del receso por el Juego de Estrellas.

Después de que una buena cantidad de sus peloteros se lesionaron en 2013, Colletti hizo eco a un deseo específico para este invierno.

"Necesitamos jugador más jóvenes en algunas áreas, jóvenes y mas atléticos", manifestó.

La primera maniobra hacia esa dirección fue la firma a largo plazo de Guerrero (26 años) como su segunda base. Ahora pueden meditar si desean mantener al dominicano Juan Uribe (34) en la tercera base o buscar mejorar mediante un canje. Puesto que no saben si Guerrero está listo para Grandes Ligas, Colletti insinuó la semana pasada que también pudiera traer de regreso a Mark Ellis (36).

Guerrero también puede jugar el shortstop, con lo que aumentaría la posibilidad de mudar al quisqueyano Hanley Ramírez a la antesala y ya sea volver a firmar a Ellis para jugar la intermedia o encontrar a un reemplazo similar. Una banca llena de veteranos que careció de poder también necesita reestructurase. Jerry Hairston (37), Nick Punto (36 el mes próximo), Skip Schumaker (33) y Michael Young (37) son agentes libres. El shortstop Dee Gordon jugará los jardines en la pelota invernal, y si ese experimento sale bien, ese podría ser su boleto de regreso a la Gran Carpa.