Brian McCann

Obviamente todavía es muy temprano para sacar conclusiones sobre la temporada del 2014. Pero ya podemos dar algo por seguro.

Cuando los Yankees lleguen a Tampa, Florida para los Entrenamientos de Primavera, lucirán más como los Bombarderos que estamos acostumbrados a ver, que al club que llegó a la pretemporada pasada -- con el venezolano Francisco Cervelli, Chris Stewart y el novato Austin Romine como los principales receptores.

Al llegar a un acuerdo de cinco años y US$85 millones con el agente libre Brian McCann es un primer paso clave para Brian Cashman y un conjunto de Nueva York hacia tratar de dejar en el olvido la campaña de 85 victorias en el 2013 y evitar que sea el inicio de una racha sin ir a la postemporada.

Los Yankees acabaron de agregar a un gran jugador detrás del plato. No es el mejor cátcher defensivo, pero tiene un promedio de por vida de .277 con poder como bateador zurdo, lo que siempre es una gran ventaja en el Yankee Stadium. Pero eso no es lo principal que los Yankees han conseguido.

Para Nueva York, la mejor parte de adquirir a McCann es que ahora tienen una pieza que casi siempre han tenido cuando pasaban por sus mejores momentos -- un receptor con presencia. Eso no lo tenían la temporada pasada y se notó.

Mientras los legendarios Yankees de 1927 tenían a un jugador de reparto como receptor titular (Pat Collins, quien jugó más de 100 encuentros solamente una vez en su carrera), la mayoría de los exitosos Bombarderos han sido construidos para complementar a un cátcher élite.

El puertorriqueño Jorge Posada, quien participó en 125 juegos de postemporada y ganó cuatro Series Mundiales, fue una extensión de una trayectoria que comenzó con el Salón de la Fama Bill Dickey, quien ayudó a los Yankees a ganar ocho banderines y siete Clásicos de Otoño de 1932 a 1943 antes de pasarle la antorcha a un joven llamado Yogi Berra.

Berra de alguna manera logró superar a Dickey, jugando en 14 Series Mundiales, incluyendo 10 que terminaron con los Mulos como campeones. Berra fue reemplazado por Elston Howard. Fue el primer jugador afroamericano en los Yankees y una sólida conexión que llevó al club hasta los años de Thurman Munson.

Munson fue famoso por no dar un paso hacia atrás ante nadie. McCann puede ser un digno heredero a ese legado.

En su última temporada con Atlanta, McCann demostró cualidades similares a las de Munson y Carlton Fisk como protector de las reglas no escritas del béisbol en una serie de incidentes en agosto y septiembre que resultaron con el cubano José Fernández, el dominicano Carlos Gómez y Bryce Harper poniendo al receptor de mal humor.

Russell Martin le dio a los Yankees esa presencia, pero los Piratas lograron arrancárselo a Cashman al otorgarle un contrato de dos años y US$17 millones. McCann, convocado al Juego de Estrellas en siete de las últimas ocho temporadas, es una gran mejoría sobre Martin y el trabajador grupo del 2013. Con algo de tiempo como bateador designado, junto a sus juegos detrás del plato, es muy probable que conecte más de 30 cuadrangulares en una campaña.

Varios equipos buscaron los servicios de McCann, con los Rangers entre los interesados. Sin embargo, Cashman dio la cara para completar el acuerdo y así demostrando que parece estar reconstruyendo su roster con una antigua fórmula.

Los buenos equipos casi siempre tienen buenos receptores, y pocos equipos han tenido mejores receptores que los Yankees.